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No quieras que tu hijo sea solamente feliz

No quiero q mis hijos sean solamente felices. Quiero que sean todas las emociones que necesiten.





La felicidad está sobre valorada. Parece ser la única emoción válida. Buscamos el placer como único objetivo. Pero, ¿qué sucede con el resto de las emociones?


El enojo es una emoción maravillosa. Nos permite defendernos y reconocer nuestros límites internos. Nos ayuda a identificar lo que realmente queremos o necesitamos.


Al igual que el enojo, el asco o desagrado es una emoción protectora. Nos ayuda a identificar alimentos que nos pueden caer mal o sean venenosos. También nos puede aleja de suciedad o texturas que sean potencialmente peligrosas. En especial, esta emoción tiene un trasfondo cultural importante. Pero en sí, cumple una función protectora.


El miedo también nos protege. Nos aleja del peligro. Nos pone en alerta y nos hace buscar a nuestros referentes afectivos para encontrar seguridad.


La tristeza es una emoción que nos permite atravesar momentos difíciles, nos pone en contacto con nuestra afectividad. Nos permite cuestionarnos, reflexionar y avanzar, siendo una mejor versión de nosotros mismos.


Y finalmente la alegría, emoción maravillosa, que nos conecta con el disfrute.


Cualquiera de estas emociones en demasía y/o sin regular, resulta dañina.

Por ejemplo:

La depresión es tristeza sin regular.

Los trastornos de ansiedad es miedo sin regular.

Cualquier adicción es la búsqueda de alegría sin regular.


Entonces, no quiero que mis hijos solamente sean felices. Quiero que sean capaces de transitar todas las emociones de forma saludable. Que cumplan su función y estén a su favor.

Esto solamente es posible si les permitimos que las transiten, y como adultos, les acompañamos y les brindamos herramientas para poder regularlas.


Implica que nosotros como adultos seamos capaces de gestionar nuestras propias emociones. ¿Cómo te llevas con el enojo? ¿Cómo te llevas con la frustración?


La regulación emocional comienza desde pequeños. Sobre los dos años la emoción que prima es el enojo. Es la época de berrinches, y de "todo es no". Más sobre los 5 años prima la emoción del miedo, empiezan a ser más conscientes de los peligros del entorno, y eso activa la emoción.


Cómo acompañemos y las herramientas que les ofrezcamos, serán claves para la salud emocional a futuro.

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