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¿Qué abuelo, abuela quieres ser?




Más allá de que la vida misma nos marca ciertos caminos, y los quehaceres cotidianos nos ocupan bastante de nuestro tiempo, yo soy una convencida que hay elecciones que cada uno toma. ¿Qué madre quiero ser? ¿Qué tía quiero ser? y luego... ¿Qué hago para ser eso que me propongo?


El lugar de ser abuelo, abuela, es un rol muy importante en la vida de un niño o niña pequeña, y en este mismo sentido, invito a pensar: ¿Qué abuelo, abuela quiero ser?


Hay abuelos presentes, que participan activamente de la vida de sus nietos, que disfrutan de jugar y de acompañar su crecimiento. Asimismo, encontramos abuelos que mantienen cierta distancia, ya sea por lejanía física, como por dificultades personales que les impiden mantener un vínculo cercano con su nieto/a. Esto no implica que no haya cariño ni interés, tampoco determina el vínculo a futuro.


Se suele decir que se envejece como se ha vivido. El modo de ser abuelo dependerá de cómo se haya vivido la niñez, de cómo fue uno mismo como hijo/a y como nieto/a. Se recuerda la relación con los propios abuelos y se imita o se mejora. Sin duda, en estos aspectos influye cómo se ha vivido la edad adulta y cómo ha sido la experiencia de maternidad y paternidad.


La relación abuelo/a - nieto/a se construye desde el mismísimo comienzo, es decir, desde que el bebé está en la panza. Los adultos damos el primer paso en elegir cómo vincularnos. Por ejemplo, pueden participar del baño del bebé, cambiar los pañales o mimar al bebé en brazos mientras los padres descansan. Existen infinitas opciones para ser un abuelo activo y presente.


En el caso de los abuelos más pasivos o distantes, a veces sucede que los adultos entablan vínculos más estrechos cuando el niño ha crecido y tiene otras capacidades para relacionarse e intereses para conversar. Los abuelos que viven a la distancia pueden mantener conversaciones por videollamada con los niños cuando estos ya empiezan a reconocerlos y manejan el lenguaje verbal. Asimismo, algunos abuelos intensifican sus vínculos cuando tienen la oportunidad de realizar actividades pedagógicas (por ejemplo, hacer las deberes escolares) o participar juntos de actividades lúdicas.


Sin duda, asumir el rol de abuelo y abuela no es tarea sencilla. Implica un trabajo en conjunto de toda la familia. Los abuelos y abuelas necesitan entender que los responsables de la crianza de los niños/as son las madres y padres, pero también madres y padres necesitan dar lugar a los abuelos para disfrutar y acompañar en la crianza.


Es una segunda oportunidad para disfrutar y acompañar, sin la responsabilidad principal de criar. Los abuelos ya tienen demasiadas noches sin dormir, ahora es momento de dejar que sean los jóvenes quienes duerman poco, quienes cambien pañales y estén pendientes del llanto. Para los abuelos llegó el momento de disfrutar y decidir qué vínculo desean construir con estas nuevas personitas.


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