¿Crisis de lactancia o Semanas maravillosas?



Los bebés pueden transitar algunos momentos en su desarrollo donde presentan algunas conductas particulares: se muestran irritables, demandantes, lloran con más frecuencia y tienen más despertares en la noche o duermen menos tiempo. También piden el pecho con mayor frecuencia o incluso pueden tener períodos donde lo rechaza. Popularmente se describen estos períodos como “crisis de lactancia” o “brotes de crecimiento”.


Personalmente, esta definición no me parece un acercamiento “feliz” a lo que transitan los bebés, e incluso me resulta una mirada poco justa hacia las madres. Y te cuento por qué.


Como en estos períodos “quisquillosos” es frecuente que los bebé quieran amamantar con mayor frecuencia, se interpreta que el bebé está necesitando más cantidad de alimento. Sin embargo, las investigaciones que conocemos hasta el momento ponen en duda estas creencias, puesto que hoy sabemos que los bebés toman aproximadamente la misma cantidad de leche materna por día, hasta los 6 meses. A diferencia de los bebés que toman preparado lácteo, que necesitan aumentar el volumen del alimento para alcanzar las necesidades calóricas. La leche materna se mantiene relativamente constante en su volumen, al ser un fluido vivo, sus componentes se adecuan a las distintas necesidades del bebé en los distintos momentos del desarrollo.[1]


Entonces, cuando un bebé presenta estas conductas y se le dice a la madre que está transitando una “crisis de lactancia” por un “brote de crecimiento”, ¿cuál es el mensaje que está recibiendo la mujer? Se le dice que su hijo se está quedando con hambre y necesita aumentar la producción. Se le coloca la responsabilidad de esta situación, cuando no es así. Podemos poner en riesgo la lactancia, pues ¿qué madre quiere que su bebé pase hambre? Ante el miedo o la duda, puede llevarla a ofrecerle preparado lácteo, cuando sería totalmente innecesario.

Esta inquietud me llevó a investigar el tema, y para mi sorpresa, al buscar la palabra “crisis de lactancia” en Google, rápidamente me mostró cerca de 300.000 resultados, donde se describe en detalle distintos momentos del crecimiento donde se presentarían. Sin embargo, cuando fui a buscar en sitios de investigaciones científicas, no encontré ninguna investigación que la fundamente ni la haya estudiado.


No obstante, encontré otra propuesta, a mi entender, más acertada con la realidad. La antropóloga Hetty van de Rijt y el psicólogo Frans Plooij han desarrollado el concepto de “semanas maravillosas”.[2] Describen estos períodos como saltos en el desarrollo de un niño. Recordemos que durante los primeros tres años de vida el cerebro de nuestros bebés crece un 80%. ¿Se imaginan todos los cambios y conexiones que se dan a cada segundo?


Estos autores sugieren que en este primer período de la vida se generan ciertos momentos en el desarrollo en donde se dan transformaciones tan importantes que se manifiestan en distintas conductas del bebé.


Pensemos cuando comenzamos un trabajo nuevo, o cuando estamos aprendiendo algo que nos genera mucho interés o emoción. Puede sucedernos que nos cueste dormir, que nos despertemos en la noche, incluso que nos alimentemos con más frecuencia como una forma de manejar la ansiedad. Si esto nos genera a nosotros de adultos, imaginen el impacto que puede tener en un pequeño bebé cuando está descubriendo que es capaz de rolar, cuando descubre sus manos o cuando es capaz de trasladarse a través del gateo.


Sin importar el nombre que le demos a estos momentos, la mejor forma de acompañar a los bebés es mantenerse atento a sus necesidades, ofreciendo alimento cuando necesita, acompañando los despertarse y las distintas manifestaciones que surjan. Si toma pecho materno, la lactancia es el principal regulador emocional. Si tiene hambre la saciará, pero también si siente miedo, soledad, ansiedad o incluso ante sensaciones de alegría o emoción, el pecho materno ayuda a regular las emociones y transitarlas.


Estos momentos serán días o semanas más intensas, de alta demanda. Pero pensemos cuan distinto puede ser tomado si los padres piensan que su bebé está transitando una “crisis de lactancia”, a saber que está experimentando una “semana maravillosa”, un salto en su proceso de crecimiento y aprendizaje.

[1] Kent JC, Mitoulas L, Cox DB, Owens RA, Hartmann PE. Breast volume and milk production during extended lactation in women. Exp Physiol. 1999;84(2):435‐447. Kent JC, Leon MR, Cregan MD, Ramsay DT, Doherty DA, Hartmann PE 2006, Volume and Frequency of Breastfeedings and Fat Content of Breastmilk Throughout the Day. Pediatrics 117:(3),e387-e395. Nielsen SB, Reilly JJ, Fewtrell MS, Eaton S, Grinham J, Wells JCK 2011, Adequacy of milk intake during exclusive breastfeeding: A longitudinal study. Pediatrics 128(4):e907-e914. [2] Frans X. Plooij, Xaviera Plas-Plooij, Hetty Van de Rijt, PhD. The Wonder Weeks: A Stress-Free Guide to Your Baby's Behavior. W. W. Norton, Incorporated, 2019

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