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Paso a pasito... es más importante el cómo que el cuándo.




¿A qué edad el bebé empieza a comer? ¿A qué edad dice sus primeras palabras o comienza a caminar? Muchas veces se valora cuanto antes lo logre. Es frecuente escuchar frases como: “Mi hijo empezó a caminar a los 9 meses”, o “tiene 18 meses y mira cómo habla”, viviendo con orgullo la adquisición temprana de ciertas habilidades.


Sin embargo, no es tan importante el cuándo, sino el cómo.

Niños y niñas buscan agradar a sus cuidadores, de forma natural desearán ser aceptados y queridos, tratando de lograr lo que sus referentes afectivos solicitan. Cuando este cuidador reclama un resultado para el cual el niño no está preparado, se produce una fuerte presión emocional.


Cuando apuramos los procesos naturales es frecuente encontrarnos con retrocesos o con dificultades posteriores. Por ejemplo, en lo que refiere al control de esfínteres podemos ver el caso de pequeños que logran dejar los pañales, pero comienzan a hacer retención, resistiéndose a ir al baño y mojándose cuando se distraen.


Esta presión por conseguir el resultado sólo generará ansiedad, evitando que niños y niñas puedan concentrarse en el proceso de aprendizaje. La capacidad de manejar la frustración se verá afectada, porque equivocarse no parece ser una opción. Al valorar el resultado, desprestigiamos la equivocación y el volver a comenzar.


Dejar lugar para la equivocación es un elemento crucial en la formación de la personalidad. Pero para ello es preciso estar habilitado para el error. Se necesita de un entorno seguro que aliente a seguir intentando, con una sonrisa amiga que invite a volver a probar.


Los adultos necesitamos generar espacios seguros, sosteniendo el proceso de repetición, equivocación, frustración y logro, procurando dejar de lado nuestras propias emociones y ansiedades.

Si la niña o el niño pequeño trata de hacer algo y, tras varios intentos, logra conseguirlo, podrá creer y confiar en su capacidad. Si, por el contrario, siempre existe un adulto que resuelve, ¿cuál es el mensaje?


Acompañar los procesos de aprendizaje desde un lugar respetuoso puede ser muy cansador, y desesperante para los ritmos actuales de la inmediatez. Sin dudas es un aprendizaje para todos en casa: niños y adultos.


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